La balsa Honda de La Puebla de Alborton
EL AGUA
La Balsa Honda, de La Puebla de Albortón.
-¡¡ La hicieron los
moros-¡¡¡, es la respuesta de las
personas mayores de la Puebla de Albortón cuando les preguntas por el origen de esta gran balsa, pero lo cierto es
que, esta afirmación, la hacen en
cualquier pueblo, cuando de una construcción, no se sabe el origen, se
desconoce o es muy antigua.
Hoy en el siglo XXI, los pueblos
y ciudades ,estamos inmersos en la- cultura del agua-, puesto que, el cambio climático , en el que estamos
inmersos, cada día la hace más escasa.
En la Puebla, la - cultura del
agua- se ha aplicado desde tiempos remotos , por ser este un bien, falto o muy limitado desde sus orígenes; tan escaso y similar al de la nuestra vecina Comarca de Monegros; la expresión -no
malgastes el agua- la he escuchado en los pueblos monegrinos y en La Puebla, es
la verdadera “cultura del secano”, de los pueblos que disponen de poca agua, y saben lo que cuesta recogerla de diferentes formas, de diferentes
lugares y de conservarla y repartirla
del mejor modo posible; el trabajo, la
paciencia, y la humildad, ha sido la estrategia de los vecinos de La Puebla
para sobrevivir desde tiempos pasados, en un medio tan árido y adverso.
La Balsa Honda es una
construcción circular en piedra de unos 25 m.
de diámetro y aproximadamente 7 m. de profundidad, no sabemos de su
antigüedad, ni quienes la construyeron , sí que, en una de sus piedras de cantería, esta tallada una
fecha de 1702, y en otras, la fecha de
alguna de sus reformas, una de ellas en 1918, siendo alcalde D Elías
López Zaragozano. La balsa está situada en un pequeño alto cercano al pueblo, llamado el Terrero. Una vez junto
a la balsa se puede acceder a nivel de agua a través de unas escaleras, y es
por estas, por donde se recogía y se llenaban los cántaros, o cualquier otro
recipiente , para trasladarlos a mano o
en burro a cada casa del pueblo, era un trabajo duro, que generalmente lo
desarrollaban las mujeres , o los más jóvenes, estas faenas cotidianas era el
pretexto , para encontrarse los mozos y las mozas.
La balsa se alimentaba del agua procedente de la lluvia y por
escorrentía, de los montes cercanos, este agua antes de entrar en la balsa, se
decantaba sensiblemente en una “pre-balsa” o recogida ,mucho más pequeña , y
posteriormente ya, con menos sedimentos, piedras y tierras se dirigía por un
pequeño canal, a la balsa Honda, allí se acumulaba este líquido imprescindible
y vital para la vida, y de ella se recogía, casi a diario por los vecinos.
El agua de la Balsa Honda se
utilizaba para las caballerías , para
las faenas de la casa, y para cualquier necesidad, las caballerías subían a la
balsa, y en unas pequeñas pozas de piedra (abrevaderos) junto a la misma, se llenaban a “pozales”
extraídos a través de cuerda o cadena y
una polea sujeta a un arco metálico
. Los años de sequía, -que los hubo-
algunas casas disponían de aljibes , que llenaban con agua acarreada de otros
lugares cercanos, ( balsa Quebrada y otras ), para estos menesteres se disponían
grandes cubas que, cargadas en carros o
galeras , se transportaba el líquido
elemento hasta los domicilios ,-este bien tan escaso se tenía que traer de donde estuviera- y de
esta forma se trataba de contrarrestar la falta
de lluvia, la sequía y por
consiguiente la falta de agua en la balsa Honda. Nadie mejor que los nacidos y
crecidos en La Puebla, para saber lo que
vale el agua, y no digamos los que han sido bautizados con el agua
traída y bendecida de estas balsas , los
más mayores.
( Citaremos algunas de las balsas
y balsetes del término, aparte de la ya
mencionada Balsa Quebrada; la balsa Llana en el Terrero; el balsete Royo, junto
a la carretera y cerca de la casilla del Pilón; el balsete Vedao, junto al
pueblo; el balsete Nuevo junto, a la caseta de los Cazadores; el balsete del
Puntal, en la Jotilla; el balsete Miguel Royo, en las Vales; balsete de Juana ,
cerca casilla Pilón; balsete el Herrero, cerca de la antigua estación de la
Puebla … al mismo tiempo acompañaban a estos, unos pequeños “manantiales de
agua salobre”, La Pedriza y el Aguaperras). Todo el monte o terreno incultivable alrededor del
pueblo ,contaba con estos pequeños “recipientes” horadados en la tierra
, naturales o artificiales para recoger la preciada agua de lluvia.
Periódicamente ,o más bien,
aprovechando los tiempos en que la balsa Honda y la balsa Llana quedaban con poca, o nada de agua, estas “se limpiaban a vecinal”, todos los residentes
en el pueblo se turnaban para sacar las
tierras y sedimentos acumulados ,y así dar más cabida e higienizar en lo posible este gran vaso
hídrico. Durante una de estas limpiezas hace 60 años, unos pequeños del lugar
jugaban cerca del borde sin proteger ,
con el consiguiente peligro, y con tal mala fortuna, que uno de ellos cayó al
fondo , los lodos, una pequeña lámina de agua y otras tierras blandas
acumuladas, amortiguaron en parte la
caída, y así salvo la vida , no sin pasar tres meses en el Hospital Provincial.
La falta de lluvia, el sofocante
calor padecido los últimos meses, ocasiona una incipiente sequía, en estos
campos tan necesitados de agua , dificultades para la siembra y la recolección
por causa de una climatología cambiante
y adversa , es la preocupación actual de
los habitantes de La Puebla, su trabajo como siempre, depende del tiempo, y
este no acompaña .
¿Llegará el momento de tener que
cambiar parte de la extensión del término en otros menesteres?, generación de
energía eléctrica, fotovoltaica o eólica , nuevas empresas etc. , la cercanía a
Zaragoza y una buena comunicación, que ya tenemos, es un factor importante, son tiempos de cambio al que debemos de
adaptarnos.
La llegada del agua corriente con su depósito municipal de cloración y distribución a
partir de 1984, junto con el saneamiento y vertido, acabó con la utilidad de las balsas de recogida de agua de lluvia , la
Balsa Llana, continuó hasta la desaparición de los ganados, al desaparecer estos ya no
tenía ningún sentido, solo las aves y
los animales esteparios daban buena cuenta del agua allí embalsada y de la
infinidad de balsetes . La balsa honda
sigue “viva” en su lugar,
persiste como monumento histórico
de la Puebla de Albortón, como recuerdo
de unos tiempos pasados difíciles, pero manifestando la grandeza de nuestros
antepasados, que se esforzaron para dar vida a un pequeño pueblo de secano, pequeño de
habitantes, pero grande de ilusión y de esfuerzo, el tiempo también se llevó a las mozas y mozos
que acarreaban agua a diario, pero su trabajo quedó para siempre .
Hoy
la “gran Balsa” se ha
“transformado y trasladado" en una piscina, situada en las antiguas Escuelas , reconvertidas
en un centro social , siendo la nueva forma de “socialización del agua”, los
“mozos y mozas” , jóvenes y mayores de la actualidad, se reúnen en estas instalaciones … el agua está en casa, esperándote.
“Dios os de salud y gozo ,y a ser
posible una casa con corral y pozo”
*Francho de Chabier Murillo y Ordovás ,Çaragoça, a ocho legvas de La
Puebla de Alborton y a XI días del
mes de Noviembre de MMXXII , Festividad
de San Martín de Tours.
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